La T4, la nueva terminal del aeropuerto de Madrid-Barajas, era la mar de mona, con esos techos de bambú que dejan pasar la luz natural, pero un coñazo insufrible porque no llegaba el metro. Hasta el jueves pasado. Ahora es mona y además está bien comunicada. El viernes pude comprobar que en 20 minutos se llega de Nuevos Ministerios a la parada Aeropuerto T4 de la línea 8. Todavía olía a nuevo. Qué ilusión. Pero me sorprendió ver por todas partes unas pegatinas con la bandera roja estrellada de la Comunidad de Madrid:
Luego me acordé de la polémica que se había organizado el día anterior a costa de la inauguración de la nueva parada. Bochornoso. Espe dejando fuera a la ministra y apropiándose el mérito y la ministra, al enterarse del plantón, adelantándose un día al evento y llevándose del brazo a los candidatos socialistas para que salieran en la foto. Lo de las banderitas es muy risible. Rollo perrito, meando en todas las esquinas para marcar territorio.
Bueno, el caso es que un par de horas después (en realidad algo más tarde; put the blame on Iberia) llegué al aeropuerto del Prat y me encontré con lo de siempre. O sueltas un mínimo de 25 eurazos en el taxi, o esperas 30 minutos, con suerte, a que pase el tren de Cercanías. Es lo que hay. Ah, y un autobús que cobra 3,75 euros por llegar al centro. Suerte que tengo un padre que vale su peso en oro y va a buscarme en coche como un campeón...
Lo del transporte al aeropuerto es un agravio comparativo. Vale que en Madrid han tardado casi un año en conectar la T4 con el metro. Pero es que lo de Barcelona no tiene nombre. ¡Llevamos toda la vida así! Ahora se está construyendo una nueva línea de metro, la L9, que llegará al aeropuerto. Pero estos años ¡decenios! de retraso ya no hay quien los compense. Este informe, hecho en Madrid, por cierto, le pone cifras al agravio.
En Valencia ya tenemos un metro que llega al aeropuerto! La actuación ha sido similar a la de Madrid: primero taxis, después pusieron un bus bastnate carillo y que sólo se cogía en un sitio de Valencia, y finalmente, y curiosamente 1 mes antes de las elecciones, el metro llega al aeropuerto y el tranvía al puerto... Ojalá las elecciones fueran todos los años...