Como si Madrid compitiera en exotismo con las Islas Fiji o Bután, el think tank cultural de la capital del Reino acaba de mandar una delegación artística a la lejana y quizá algo agreste Barcelona. En la maleta lleva videocreaciones de García-Alix, tesoros artísticos de los monasterios madrileños, cortometrajes premiados en Madrid en Corto, flamenco del Nuevo Ballet Español, cocido madrileño (poca conya; hay una degustación este domingo)…


“La cultura madrileña desembarca en Barcelona”, proclaman los titulares. Como si una tormenta la hubiera desviado de su rumbo y, pardiez, hubiera acabado fondeada frente a las costas de ese territorio hostil poblado por indígenas que hablan su propia lengua vernácula. Para facilitar la comunicación y sin duda también para no herir sensibilidades colonoparanoides, han decidido bautizar el arribo en lingua franca: Made in Mad.


Espe se dio un paseo ayer por el Pati dels Tarongers del brazo de Montilla para promocionar el festival. Tan felices. El president incluso le confesó a la presidenta uno de los secretos mejor guardados del Palau de la Generalitat: las naranjas del pati, tan lozanas ellas, no son comestibles. Y en ese idílico comadreo estaban –que si qué gracia, que si gracias las tuyas- cuando algún periodista malencarado mentó la bicha. La bicha no es otra que el reportaje, por llamarlo de alguna manera, Ciudadanos de segunda. La televisión de la Comunidad de Madrid, injustamente llamada TeleEspe (¡como si fuera suya!), lo emitió no hace ni un mes. Y se lió muy gorda.


Entre otras lindezas, el programa denuncia un supuesto apartheid lingüístico contra los castellanohablantes de Catalunya. De ahí lo de ciudadanos de segunda. Una tremendista voz en off sostiene que se trata el castellano “como cualquier otro idioma extranjero” y que eso se debe a “la revancha nacionalista que asola Catalunya”. Venga, a alimentar el anticatalanismo de los votantes madrileños. Santiago Fisas, el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid (catalán para más señas), tuvo que admitir hace unos días la falta de rigor del reportaje. A las preguntas insidiosas en el pati, Espe contestó que hay que distinguir las decisiones de las televisiones públicas de los gobiernos que las rigen. Candidez, divino tesoro.


Con estos precedentes tan recientes, algunos han insinuado que igual no es el mejor momento para presentarse con el Made in Mad. Controversias a parte, y magnánima que soy, desde este humilde blog yo animo a pasar de los políticos y a disfrutar de las exposiciones y los espectáculos mesetarios. Como dicen por aquí, no hay que mezclar churras con merinas.


El reportaje, producido por El Mundo TV.

Aviso: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.